{"id":318,"date":"2020-08-06T11:58:18","date_gmt":"2020-08-06T16:58:18","guid":{"rendered":"http:\/\/contranatura.org\/blog\/?p=318"},"modified":"2023-07-06T18:38:36","modified_gmt":"2023-07-06T23:38:36","slug":"mandamientos-de-la-era-atomica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/contranatura.org\/blog\/2020\/08\/mandamientos-de-la-era-atomica\/","title":{"rendered":"Mandamientos de la era at\u00f3mica"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"820\" src=\"http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/nagasaki_1945_nuclear_mushroom_.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-324\" srcset=\"http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/nagasaki_1945_nuclear_mushroom_.jpg 600w, http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/nagasaki_1945_nuclear_mushroom_-220x300.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Una densa columna de humo asciende 18 kil\u00f3metros sobre la ciudad japonesa de Nagasaki, resultado de una bomba at\u00f3mica lanzada por Estados Unidos desde un Boeing B-29 Superfortress, el 9 de agosto de 1945. (Documento n\u00b0 208-N-43888, Archive.gov)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-background-color has-background\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-medium-gray-color\">Este es un fragmento del ensayo del fil\u00f3sofo <strong>G\u00fcnther Anders<\/strong>, publicado originalmente con el t\u00edtulo &#8216;Gebote des Atomzeitalters&#8217; el 14 de julio de 1957, en el peri\u00f3dico <em>Frankfurter Allgemeine Zeitung<\/em>. Traducido al ingl\u00e9s por la pianista Charlotte Zelka, esposa de Anders desde 1957, y publicado con el t\u00edtulo &#8216;Commandments in the Atomic Age&#8217;, en el libro <em>Burning Conscience<\/em> (Monthly Review Press, Nueva York, 1961); un documento <\/mark><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/media.aphelis.net\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/ANDERS_1957_Commandments_in_The_Atomic_Age.pdf\" target=\"_blank\">PDF<\/a> <mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-medium-gray-color\">con esta versi\u00f3n es compartido por <\/mark><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/aphelis.net\/commandments-atomic-age-gunther-anders\/\" target=\"_blank\">aphelis.net<\/a><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-medium-gray-color\">. Traducido al castellano, desde la versi\u00f3n inglesa, por Carlos Mayhua Terreros para <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"http:\/\/www.contranatura.org\/\" target=\"_blank\">contranatura.org<\/a>.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Que tu primer pensamiento al despertar sea: &#8216;\u00e1tomo&#8217;. Porque no deber\u00edas iniciar el d\u00eda con la ilusi\u00f3n de que lo que te rodea es un mundo estable. Tan solamente ma\u00f1ana el mundo podr\u00eda ser &#8216;algo que solamente <em>ha sido<\/em>&#8216;: porque nosotros, t\u00fa, yo y nuestros cong\u00e9neres somos &#8216;m\u00e1s mortales&#8217; y &#8216;m\u00e1s temporales&#8217; que todos aquellos que, hasta ayer, hab\u00edan sido considerados mortales. &#8216;M\u00e1s mortales&#8217; porque nuestra temporalidad significa no solamente que somos mortales, no solamente que somos &#8216;matables&#8217;. Esa &#8216;costumbre&#8217; siempre ha existido. Sino que, como <em>humanidad<\/em>, somos &#8216;matables&#8217;. Y &#8216;humanidad&#8217; no significa solamente la humanidad de hoy, no solamente la humanidad que se esparce sobre las provincias de nuestro globo; sino tambi\u00e9n la humanidad que se esparce sobre las provincias del tiempo. Porque si la humanidad de hoy es matada, entonces lo que <em>ha sido<\/em>, muere con ella; y la humanidad del porvenir tambi\u00e9n. La humanidad que <em>ha sido<\/em> porque, donde no hay nadie que recuerde, no quedar\u00e1 nada para recordar; y la humanidad del porvenir, porque donde no hay un hoy, ning\u00fan ma\u00f1ana puede convertirse en un hoy. La puerta frente a nosotros lleva esta inscripci\u00f3n: &#8216;Nada habr\u00e1 sido&#8217;; y una vez traspasada: &#8216;El tiempo fue un episodio&#8217;. Pero no como nuestros ancestros se hab\u00edan esperanzado, un episodio entre dos eternidades; sino un episodio entre dos nadas; entre la nada de lo que, recordado por nadie, habr\u00e1 sido como si nunca hubiera existido, y la nada de lo que nunca ser\u00e1. Y como no habr\u00e1 nadie que distinga una nada de la otra, se fundir\u00e1n en una nada sola. Esto es, entonces, lo completamente nuevo, la <em>apocal\u00edptica<\/em> clase de temporalidad, <em>nuestra<\/em> temporalidad, comparada con la cual cualquier cosa que hab\u00edamos llamado antes &#8216;temporal&#8217; se convierte en una bagatela. Por lo tanto tu primer pensamiento al despertar que sea: &#8216;\u00e1tomo&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu segundo pensamiento despu\u00e9s de despertar deber\u00eda transcurrir: &#8216;La posibilidad del Apocalipsis es nuestro trabajo. Pero no sabemos que lo estamos haciendo&#8217;. Realmente no sabemos, y tampoco ellos que controlan el Apocalipsis lo saben: porque ellos tambi\u00e9n son &#8216;nosotros&#8217;, ellos tambi\u00e9n son fundamentalmente incompetentes. Que ellos tambi\u00e9n sean incompetentes, no es ciertamente su culpa; m\u00e1s bien consecuencia del hecho de que ni ellos ni nosotros podemos ser considerados responsables: el efecto de la brecha siempre creciente entre nuestras dos facultades; entre nuestra <em>acci\u00f3n<\/em> y nuestra <em>imaginaci\u00f3n<\/em>; del hecho de que somos incapaces de concebir lo que podemos construir; de mentalmente reproducir lo que podemos producir; de comprender la realidad que podemos traer a la existencia. Porque en el curso de la era t\u00e9cnica la relaci\u00f3n cl\u00e1sica entre imaginaci\u00f3n y acci\u00f3n se ha revertido. Mientras nuestros ancestros hab\u00edan considerado una obviedad que la imaginaci\u00f3n excede y sobrepasa a la realidad, hoy d\u00eda la capacidad de nuestra imaginaci\u00f3n (y la de nuestro sentimiento y responsabilidad) no puede competir con la de nuestra <em>praxis<\/em>. De hecho, nuestra imaginaci\u00f3n es incapaz de asimilar el efecto de lo que estamos produciendo. No solamente nuestra raz\u00f3n tiene sus l\u00edmites (kantianos), no solamente <em>ella<\/em> es finita, sino tambi\u00e9n lo es nuestra imaginaci\u00f3n, y todav\u00eda m\u00e1s nuestro sentimiento. A lo sumo podemos lamentar el asesinato de <em>un<\/em> hombre, nuestro sentimiento no puede abarcar m\u00e1s; podr\u00edamos ser capaces de imaginar <em>diez<\/em>: nuestra imaginaci\u00f3n no puede abarcar m\u00e1s; pero destruir a cien mil personas no causa dificultades en absoluto. Y eso no solamente por razones t\u00e9cnicas; y no solamente porque el accionar ha sido transformado en un mero &#8216;colaborar&#8217; y en un simple lanzamiento, cuyos efectos permanecen invisibles. Sino m\u00e1s bien por una raz\u00f3n moral; porque el asesinato de masas reposa infinitamente lejos \u2014 fuera de la esfera de aquellas acciones que podemos visualizar y frente a las cuales podemos tomar una posici\u00f3n emocional; y cuya ejecuci\u00f3n podr\u00eda ser dificultada a trav\u00e9s de la imaginaci\u00f3n y los sentimientos. Por lo tanto, tu siguiente pensamiento deber\u00eda ser: &#8216;Cuanto m\u00e1s ilimitados los hechos, m\u00e1s reducidos los impedimentos&#8217;. Y: &#8216;Nosotros humanos somos m\u00e1s peque\u00f1os que nosotros mismos&#8217;. Esta \u00faltima frase formula la rabiosa esquizofrenia de nuestros d\u00edas; es decir: el hecho de que nuestras diversas facultades trabajan independientemente una de otra, como seres aislados y descoordinados, que han perdido todo contacto entre s\u00ed. Pero no es para afirmar algo terminal o incluso algo finalmente derrotista, que deber\u00edas pronunciar estas palabras; m\u00e1s bien, al contrario, para que te hagas consciente de tu limitaci\u00f3n, para que te aterres por ello, y finalmente, para romper esta frontera presuntamente irrompible; para revocar tu esquizofrenia. Por supuesto, mientras se te conceda la gracia de seguir viviendo, puedes poner tus manos en tu regazo, abandonar toda esperanza e intentar resignarte a tu esquizofrenia. Sin embargo, si esto te parece indeseable, tienes que hacer entonces el atrevido intento de hacerte tan grande como eres realmente, de ponerte al d\u00eda contigo mismo. De este modo, tu tarea consiste en cerrar la brecha que existe entre tus dos facultades: tu facultad de <em>hacer<\/em> cosas y tu facultad de <em>imaginar<\/em> cosas; de nivelar la desproporci\u00f3n que separa a las dos; en otras palabras, tienes que ampliar agresivamente la estrecha capacidad de tu imaginaci\u00f3n (y la todav\u00eda m\u00e1s estrecha de tus sentimientos) hasta que imaginaci\u00f3n y sentimiento sean capaces de sujetar y comprender la enormidad de tus acciones; hasta que seas capaz de tomarlas y concebirlas, de aceptarlas o rechazarlas \u2014 en breve, tu tarea es: <em>ampliar tu fantas\u00eda moral<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>(&#8230;)<\/p>\n\n\n\n<p>Resumiendo: aun si tuvi\u00e9ramos \u00e9xito en eliminar f\u00edsicamente los objetos fatales y sus planos de construcci\u00f3n, salvando as\u00ed a nuestra generaci\u00f3n, esa salvaci\u00f3n dif\u00edcilmente ser\u00eda m\u00e1s que un respiro o una postergaci\u00f3n. La producci\u00f3n material podr\u00eda reanudarse cualquier d\u00eda, el terror permanece y as\u00ed deber\u00eda permanecer tu temor. Desde ahora la humanidad vivir\u00e1 para siempre y eternamente bajo la oscura sombra del monstruo. El peligro apocal\u00edptico no es abolido por un acto, de una vez por todas, sino solamente por actos repetidos diariamente. Esto significa: tenemos que entender \u2014y esta comprensi\u00f3n revela lo realmente fatal que es nuestra situaci\u00f3n\u2014 que nuestra lucha contra la mera existencia f\u00edsica de los objetos y contra su construcci\u00f3n, sus ensayos, su almacenamiento, resulta ser por dem\u00e1s insuficiente. Porque el objetivo que tenemos que alcanzar no puede ser <em>no<\/em> tener la cosa; sino nunca usarla, aunque no podamos evitar tenerla; nunca usarla, aunque no exista el d\u00eda en el cual no podr\u00edamos usarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es entonces tu tarea: hacer que la humanidad entienda que ninguna etapa material, ninguna eliminaci\u00f3n de objetos f\u00edsicos ser\u00e1 jam\u00e1s una garant\u00eda absoluta, sino que debemos tener la firme resoluci\u00f3n de nunca dar el paso aunque siempre sea posible darlo. Si nosotros, ustedes, t\u00fa y yo no tenemos \u00e9xito en saturar el esp\u00edritu de la humanidad con esta revelaci\u00f3n, estamos perdidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u2014 <strong>G\u00fcnther Anders<\/strong><br><em>Gebote des Atomzeitalters<\/em>, 1957<br><em>Commandments in the Atomic Age<\/em>, 1961<br><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-medium-gray-color\">Traducci\u00f3n de Carlos Mayhua Terreros<\/mark><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es un fragmento del ensayo del fil\u00f3sofo G\u00fcnther Anders, publicado originalmente con el t\u00edtulo &#8216;Gebote des Atomzeitalters&#8217; el 14 de julio de 1957, en el peri\u00f3dico Frankfurter Allgemeine Zeitung. 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