{"id":543,"date":"2022-07-31T23:44:00","date_gmt":"2022-08-01T04:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/contranatura.org\/blog\/?p=543"},"modified":"2022-09-01T02:56:22","modified_gmt":"2022-09-01T07:56:22","slug":"el-suicidio-de-los-pueblos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/contranatura.org\/blog\/2022\/07\/el-suicidio-de-los-pueblos\/","title":{"rendered":"El suicidio de los pueblos"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/simberg-1899-death-on-skates.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"689\" src=\"http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/simberg-1899-death-on-skates-1024x689.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-544\" srcset=\"http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/simberg-1899-death-on-skates-1024x689.jpg 1024w, http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/simberg-1899-death-on-skates-300x202.jpg 300w, http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/simberg-1899-death-on-skates-768x517.jpg 768w, http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/simberg-1899-death-on-skates-446x300.jpg 446w, http:\/\/contranatura.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/simberg-1899-death-on-skates.jpg 1070w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption><strong>Death on Skates<\/strong> | La muerte en patines (1899) || Hugo Simberg<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-gray-color has-black-background-color has-text-color has-background\">Dos textos de <strong>Thomas Bernhard<\/strong> (1931-1989). El primero, un <em>fragmento<\/em> de un discurso que iba a ofrecer en la ceremonia de entrega del premio Anton Wildgans de la industria austriaca en 1968; evento cancelado por la contrariedad provocada por el segundo texto: un discurso pronunciado durante la recepci\u00f3n del Premio Nacional de Literatura de 1967. Extra\u00eddo de: <em>Mis premios<\/em>, Alianza, Madrid, 2009. Traducci\u00f3n de <strong>Miguel S\u00e1enz<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Nuestro nacimiento nos arroja en una amnesia, \u00e1vidos de universo, regeneradores de nada sino de la muerte. La muerte se explica para m\u00ed como historia natural, como lo que ha hecho posible el pensamiento. Si tenemos una meta, me parece, es la muerte, aquello de que hablamos, es la muerte\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Os hablo, pues, hoy, de la muerte, pero no os hablar\u00e9 directamente de la muerte, ser\u00eda demasiado ambicioso, in\u00fatil, hablar\u00e9 ahora indirectamente de la muerte, por alusi\u00f3n, de esta experiencia que poseemos, que hacemos constantemente, que haremos siempre hasta el infinito, hablo ahora de la muerte, puesto que me hab\u00e9is encargado un discurso, algo sobre la vida, es cierto, pero yo hablo, aun cuando hablo de la vida, de la muerte\u2026 Todo lo que se dice es siempre sobre la muerte\u2026 Pero no hablar\u00e9 hoy de un lugar particular de la muerte, de nada que se refiera al detalle, eso ser\u00eda, he dicho, demasiado ambicioso, no nos hemos reunido aqu\u00ed para escuchar un estudio, eso ser\u00eda una infamia, y mucho m\u00e1s triste; no quiero recubrir esta sala de fiesta con mi negrura, con la negrura general, con las tinieblas generales, por m\u00e1s que hay\u00e1is encargado un discurso, y que me lo hay\u00e1is encargado a m\u00ed, y por m\u00e1s que esta sala me deslumbre, todas las salas de fiesta me deslumbran, comprend\u00e9is\u2026 y por m\u00e1s que no necesite tener en cuenta consideraciones, no entristecer\u00e9 esta sala y no os entristecer\u00e9\u2026 pero de todos modos hablo de la muerte, porque hablo, porque nos gusta o\u00edr hablar de la vida, de la muerte, por ejemplo de los hombres y de sus conquistas, porque nos gusta o\u00edr hablar de conquistas, de las ciudades y de sus conquistas, de los Estados y de sus conquistas, del macrocosmos del microcosmos\u2026 de la capacidad, de la incapacidad, de las enfermedades mortales, de los restos de Europa\u2026 \u00a1de los restos! comprend\u00e9is\u2026 de la peor impresi\u00f3n imaginable que tenemos todos juntos, y ser\u00eda necesario decir aqu\u00ed, ahora, a la vista de todos, lo que habitualmente s\u00f3lo decimos en la intimidad\u2026 pero eso llevar\u00eda demasiado lejos, llevar\u00eda a la cat\u00e1strofe\u2026 pero yo no hablo tampoco de nuestros lagos, de los valles de alta monta\u00f1a, de la manera con que los ingenieros desprovistos de gusto pero no de avidez destruyen nuestro hermoso paisaje, de la destrucci\u00f3n general, de nuestra literatura de peque\u00f1o-burgueses, de la cobard\u00eda de nuestra &#8220;intelligentsia&#8221;, no, si hablo, es de la muerte\u2026 se\u00f1alo la vida y hablo de la muerte\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>No hablo de la historia del esp\u00edritu, sino de la muerte, no de las aproximaciones fisiol\u00f3gicas, psicol\u00f3gicas, sino de la muerte\u2026 no de los \u00f3rdenes de grandeza, de realidades perturbadoras, de genio y de martirio, de idiotez y de sof\u00edstica, de jerarqu\u00edas y de amargura, todo esto me contento con mencionarlo y hablo de la muerte\u2026 y no hablo de religiones, de partidos, de parlamentos, de academias, ni de apat\u00eda, de simpat\u00eda, de afasia\u2026 ser\u00eda necesario ciertamente que hablara aqu\u00ed de todo, de todo al mismo tiempo, pero es imposible hablar de todo al mismo tiempo, es absurdo, por lo tanto s\u00f3lo puedo deciros todo aquello de lo cual yo podr\u00eda hablar hoy aqu\u00ed, mencionar lo que en verdad callo, porque no puedo hablar de eso, lo que concierne a la filosof\u00eda por ejemplo, a la poes\u00eda; no hago sino menci\u00f3n de la ignorancia y la verg\u00fcenza\u2026 no tiene sentido ir al fondo de ninguno de estos temas que imagino, ante vosotros, desarrollar aqu\u00ed en esta sala de fiesta uno solo de estos temas\u2026 nos falta para eso la m\u00e1s grande, la m\u00e1s alta atenci\u00f3n, que se debe exigir y que no tenemos, que ya no tenemos, no tenemos m\u00e1s la m\u00e1s grande, la m\u00e1s alta atenci\u00f3n\u2026 Pero podr\u00eda, como pod\u00e9is imaginaros, hablar aqu\u00ed del Estado, de la imposibilidad del Estado, y s\u00e9 que est\u00e1is contentos de que no hable de eso, ten\u00e9is constantemente miedo de que vaya a decir algo de lo que ten\u00e9is miedo y est\u00e1is contentos de hecho de que no hable aqu\u00ed realmente de nada, y no hablo aqu\u00ed efectivamente de nada; puesto que no hago m\u00e1s que hablar de la muerte\u2026 y que hago menci\u00f3n de la dictadura, una justicia criminal, el socialismo y el catolicismo, la hipocres\u00eda de nuestra Iglesia\u2026 no ten\u00e9is por qu\u00e9 tener miedo\u2026 de que mencione nada a prop\u00f3sito de sarcasmo, de idealismo, de sadismo\u2026 de norte y de sur\u2026 y aun de nada rid\u00edculo: que la ciudad de Viena es las m\u00e1s sucia de todas las capitales, con los miembros paralizados y la cabeza podrida y los nervios destrozados\u2026 nada a prop\u00f3sito de mis t\u00edos carniceros, o de los t\u00edos aserradores, t\u00edos agricultores, etc\u00e9tera, de mi granja en Nathal, gentes de all\u00e1, de su belleza, de lisiados, de tipos de cereales y de engorde de cerdos, la caza movi\u00e9ndose en el bosque, el paso de un circo por una pradera\u2026 de Alexander Blok, Henry James, Ludwig Wittgenstein\u2026 c\u00f3mo se hace de un hombre honesto un criminal de un d\u00eda para otro, c\u00f3mo nos encontramos en prisi\u00f3n y c\u00f3mo fuera de ella\u2026 de los asilos de locos, de la divisi\u00f3n y de la multiplicaci\u00f3n\u2026 del concepto de abandono y de las neuralgias sociopol\u00edticas\u2026 del Estado y del Estado Monstruo, o aun de los distribuidores de premios\u2026 \u00bfo bien debo hacer aqu\u00ed un discurso de agradecimiento, contar alguna cosa sobre el mal de vivir?\u2026 o algo sobre los industriales, o quiz\u00e1 sobre el genio desconocido\u2026 sobre la irreflexi\u00f3n, la bajeza, algo sobre la moral, no s\u00e9\u2026 sobre la vejez como horror ejemplar o la juventud como horror ejemplar, sobre el suicidio, el suicidio de los pueblos\u2026<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<div style=\"height:10px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-normal-font-size\"><strong>Discurso pronunciado el 22 de marzo de 1968 en ocasi\u00f3n de la entrega del Premio Nacional de Literatura del estado austriaco<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or Ministro,<br>vosotros, los aqu\u00ed presentes:<\/p>\n\n\n\n<p>No hay nada que exaltar, nada que condenar, nada que acusar, pero hay muchas cosas risibles; todo es risible cuando se piensa en la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Se atraviesa la vida, se reciben impresiones, no se reciben impresiones, se atraviesa la escena, todo es intercambiable, se recibe una formaci\u00f3n m\u00e1s o menos buena en la tienda de accesorios: \u00a1qu\u00e9 error! Se comprende, un pueblo que no sospecha de nada, un hermoso pa\u00eds-padres muertos o conscientemente sin conciencia, hombres con la simplicidad y la bajeza, la pobreza de sus necesidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo es prehistoria altamente filos\u00f3fica e insoportable. Los siglos son pobres de esp\u00edritu, lo demon\u00edaco en nosotros es la prisi\u00f3n perpetua del pa\u00eds de los padres donde los componentes de la tonter\u00eda y de la brutalidad m\u00e1s intransigente se han hecho necesidad cotidiana. El Estado es una estructura condenada permanentemente al fracaso, el pueblo una estructura condenada sin cesar a la infamia y a la flaqueza de esp\u00edritu. La vida es desesperaci\u00f3n en que se apoyan las filosofias, en las que todo, finalmente, es prometido a la demencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos austriacos, somos ap\u00e1ticos; somos la vida, la vida como indiferencia a la vida, vulgarmente compartida; somos, en el proceso de la naturaleza, la locura de grandezas, el sentido de la locura de grandeza como porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p>No tenemos nada que decir, sino que somos lamentables, que hemos sucumbido por imaginaci\u00f3n a una monoton\u00eda fllos\u00f3fica-econ\u00f3mica mec\u00e1nica. Instrumentos de la decadencia, criaturas de la agon\u00eda, todo es claro para nosotros, no comprendemos nada. Poblamos un traumatismo, tenemos miedo, tenemos mucho derecho a tener miedo, vemos ya, por m\u00e1s que indistintamente, en \u00faltimo t\u00e9rmino, los gigantes de la angustia.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que pensamos ha sido ya pensado, lo que sentimos es ca\u00f3tico, lo que somos es oscuro.<\/p>\n\n\n\n<p>No tenemos que tener verg\u00fcenza, pero no somos nada tampoco y no merecemos sino el caos.<\/p>\n\n\n\n<p>Agradezco, en nombre personal y en el de aquellos a quienes se distingue hoy conmigo, a este jurado y muy especialmente a todos los aqu\u00ed presentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size\">\u2014 <strong>Thomas Bernhard<\/strong><br><span class=\"has-inline-color has-medium-gray-color\">Traducci\u00f3n de Miguel S\u00e1enz<\/span><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-gray-color has-text-color\" style=\"font-size:12px\">&#8221; (&#8230;) <em>fuera de programa, el ministro de Educaci\u00f3n respondi\u00f3 con dos frases a las afirmaciones de Thomas Bernhard y una gran parte de la concurrencia aplaudi\u00f3. Las conversaciones escuchadas durante la recepci\u00f3n que sigui\u00f3 a la entrega testimoniaron la gran irritaci\u00f3n que hab\u00edan producido el discurso y el incidente. Dos interrogantes quedan abiertos: el de la oportunidad de las circunstancias y, el m\u00e1s importante, el de saber qu\u00e9 sociedad puede abstenerse de tal irritaci\u00f3n.<\/em>&#8220;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos textos de Thomas Bernhard (1931-1989). 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