Sobre las tiranías bondadosas

Ilustración de Luca D’Urbino en The Economist, 26 de marzo de 2020.

“De todas las tiranías, una tiranía sinceramente ejercitada por el bienestar de sus víctimas podría ser la más opresiva. Sería mejor vivir bajo magnates ladrones que bajo entrometidos moralistas omnipotentes. La crueldad del magnate ladrón puede a veces descansar, su codicia puede en algún punto ser saciada; pero aquellos que nos atormentan por nuestro propio bien nos atormentarán sin tregua porque lo hacen con la aprobación de su propia conciencia. Podrían muy probablemente ir al Cielo pero al mismo tiempo lo más probable es que conviertan a la tierra en un Infierno. Su misma bondad punza como un intolerable insulto. Ser ‘curado’ contra la propia voluntad y curado de estados que podríamos no considerar una enfermedad es ser puesto al nivel de aquellos que no han alcanzado aún la edad de la razón o de aquellos que nunca la alcanzarán; es ser clasificado con los infantes, los imbéciles y los animales domésticos.”

C.S. Lewis, Dios en el banquillo – Ensayos sobre teología y ética
(1970)

Traducido por contranatura.org
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Come en casa Borges

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares en la librería La Ciudad (Buenos Aires, 1979). (rialta-ed.com)

En edición cuidada por Daniel Martino, Destino publicó en 2006 un tomo de 1700 páginas simplemente titulado “Borges”: el diario escrito por Adolfo Bioy Casares durante cuatro décadas, registrando las conversaciones que mantuvo con su amigo y cómplice literario. “Come en casa Borges” es una frase que se repite a lo largo de las páginas, abriendo el apunte de muchos días, y dando cuenta de una época en que los amigos se visitaban. Aquí tres fragmentos.

Sábado, 18 de diciembre de 1954

Un oculista dijo a Borges que advierte debilidad en la retina del ojo que ve. Si esa retina se desprendiera, Borges quedaría ciego. Con las úlceras y con esta amenaza, el pobre Borges está pasando un mal período. Recuerda los consejos de un peluquero Trientino, de la calle 25 de Mayo: “Para la úlcera lo principal: usted se prende de la leche como si fuera Rómulo y Remo. Las inyecciones no sirven para nada porque usted no va a tirar la plata en farmacia y más bien lo manda al facultativo a la puta que lo parió. En vez, compre en el Paseo de Julio una faja de campesino que le dé muchas vueltas y tiene caliente la panza. De vez en cuando, su cafecito, una raviolada, una copa, porque usted no tiene por qué ser el esclavo de los hijos de puta”.

Sábado, 1° de enero de 1955

Borges me cuenta que Margarita Bunge le dijo: “Usted tiene que pensar que si pierde el ojo, pierde muy poco. Lo importante es usted, no su ojo”. BORGES: “Qué falta de imaginación. O qué fe en el pensamiento. Bueno, los estoicos parecen creer lo mismo. Dicen: ‘El hombre virtuoso es feliz y no se preocupará de lo que le pasa’. O tal vez todo eso equivalga a decir que mientras uno piensa en una cosa no puede pensar en otra; que mientras uno piensa en una de esas frases, no puede pensar en su desgracia. Lo mismo sería decir: Babebibobu. En Alice in Wonderland hay un personaje que dice: ‘piense que está sentado, piense que tiene piernas, que tiene cuerpo, y no pensará: soy desdichado‘”.

Jueves, 28 de abril de 1955

Come en casa Borges. Me trae los dos tomos de los Gauchescos, que aparecieron en México, y un ejemplar de Marcha de Montevideo, con una crítica muy elogiosa de Rodríguez Monegal, sobre El sueño de los héroes. Me habla de mi libro: “Ahora que the cat is out of the bag, ¿sabes lo que dijo Margarita Bunge? Bueno, me preguntó si yo creía que la vida de esos muchachos, Gauna, Maidana, etcétera, que pasaban tres noches emborrachándose por Villa Urquiza, Flores y el Bañado de Flores, era una vida sana”. Comentamos el extraño requisito de una vida sana para los personajes de una novela. Cuenta que Margarita, a su vez, está escribiendo una novela y que, según ella, hace muchas concesiones: “Habrá comprendido que sin concesiones no hay novelas. Imagínate esos personajes que se levantan temprano, engullen una sopa de Quacker, hacen gimnasia, no cometen imprudencias, se acuestan a las diez…”.

— Adolfo Bioy Casares
Borges (Destino, 2006)

“Les mostraré un estado policial…”

(AP/Jakub Mosur)

Esta es la transcripción de los primeros cuatro minutos y medio de la charla TED@250 ofrecida por Nick Hanauer en agosto de 2014 (Nueva York), publicada con el título Beware, fellow plutocrats, pitchforks are coming (Cuidado compañeros plutócratas, vienen las horcas). Traducido por contranatura.org

“Yo soy… probablemente no me conozcan, pero pertenezco a ese 1% del que han leído o escuchado, y respondo a cualquier definición razonable de plutócrata. (…) Como la mayoría de plutócratas, también soy un orgulloso capitalista sin remordimientos. He fundado, cofundado o financiado más de treinta compañías en un amplio rango de industrias. Fui el primer inversionista no familiar de Amazon.com. Fui cofundador de una compañía llamada aQuantive, que vendimos a Microsoft por 6 mil 400 millones de dólares. Mis amigos y yo, tenemos un banco. (…) Tengo una amplia perspectiva del capitalismo y los negocios, y he sido recompensado obscenamente por ello, con una vida que la mayoría de ustedes ni siquiera puede imaginar. Múltiples casas, un yate, mi propio avión, etcétera, etcétera, etcétera. Pero seamos honestos. No soy la persona más inteligente que podrían conocer, y ciertamente no soy la más trabajadora. Fui un estudiante mediocre. No tengo nada de conocimiento técnico, no puedo escribir ni una línea de código. Verdaderamente, mi éxito es la consecuencia de una suerte espectacular… de nacimiento, circunstancias y oportunidades. Pero soy bastante bueno en un par de cosas, realmente. Una, es que tengo una inusual y alta tolerancia al riesgo. Y la otra, es que tengo una buena percepción, una buena intuición acerca de lo que pasará en el futuro, y esta intuición sobre el futuro es la esencia del buen emprendimiento. Entonces, ¿qué veo en el futuro, si hoy me preguntan? Veo horcas. Muchedumbres enojadas, con horcas. Porque mientras los plutócratas vivimos en el extremo de la avaricia, el otro 99% de nuestros conciudadanos está cayendo cada vez más y más. (…) El problema no es que tengamos algo de desigualdad. Algo de desigualdad es necesaria para el buen funcionamiento de una democracia capitalista. El problema es que la desigualdad está batiendo récords históricos, y empeora cada día. Y si la riqueza, el poder y los ingresos continúan concentrándose en la punta de la pirámide, nuestra sociedad va a cambiar de una democracia capitalista a una sociedad rentista neofeudal, como la Francia del siglo XVIII. Ya saben, eso era Francia, antes de la revolución y de las muchedumbres con horcas. Por lo tanto, tengo un mensaje para mis compañeros plutócratas, supermillonarios y para cualquiera que viva encerrado en una burbuja: despierten. Despierten, esto no puede durar. Porque si no hacemos algo para arreglar la flagrante desigualdad económica en nuestra sociedad, las horcas vendrán por nosotros. Porque ninguna sociedad libre y abierta puede soportar esta clase de galopante desigualdad económica. Nunca ha ocurrido. No hay antecedentes. Muéstrenme una sociedad altamente desigual, y yo les mostraré un estado policial, o un levantamiento”.

Nick Hanauer, Cuidado compañeros plutócratas, vienen las horcas
Beware, fellow plutocrats, pitchforks are coming
Nueva York, agosto de 2014. TED@250 (Video | 0:12 – 4:30 min)

La negación de la naturaleza trágica de la vida

Edvard Munch - Hombre y mujer (1898)
Edvard Munch, Hombre y mujer (1898)

“La creencia en la realidad de una ficción psiquiátrica, como la enfermedad mental, no puede ser disipada por razonamiento lógico al igual que la creencia en la realidad de una ficción religiosa, como puede ser la vida después de la muerte. Esto es porque, entre otras cosas, la religión es la negación del fundamento humano del significado y de la finitud de la vida; esta genuina negación permite a aquellos que anhelan un fundamento teo-mitológico del sentido y que rechazan la realidad de la muerte, a teologizar la vida y encargar su manejo a los profesionales del clero. Similarmente, la psiquiatría es la negación de la realidad del libre albedrío y de la naturaleza trágica de la vida; esta genuina negación les permite a aquellos que buscan una explicación neuro-mitológica de la oscuridad humana y que rechazan la inevitabilidad de la responsabilidad personal, a medicalizar la vida y encargar su manejo a los profesionales de la salud.”

Thomas Szasz, La enfermedad mental sigue siendo un mito

Fragmento del artículo publicado en la revista SOCIETY, Mayo-Junio 1994, N° 31 (4), pp. 34-39. | Traducido por contranatura.org

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El dios de la epidemia

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Un cultivo del SARS-CoV-2 visto por un microscopio electrónico. (NIAID-RML)
Un cultivo del SARS-CoV-2 visto por un microscopio electrónico. (NIAID-RML)

Había una vez un viejo y sabio hombre sentado bajo un árbol, cuando el dios de la epidemia llegó de paso. El hombre sabio le preguntó: “¿Adónde vas?” El dios de la epidemia respondió: “Voy a la ciudad y mataré a un centenar de personas allá”. En su viaje de regreso, el dios de la epidemia fue donde el hombre sabio. El hombre sabio le dijo: “Me contaste que querías matar a un centenar de personas en la ciudad. Pero los viajeros me han contado que han muerto diez mil”. El dios de la epidema dijo: “Yo sólo maté a un centenar. Los otros murieron por su propio temor”.

Alegoría Budista Zen

Citado por Rosemary Frei, como un epígrafe, en: Where’s the Evidence Supporting the Drastic Measures Against COVID-19? — ¿Dónde está la evidencia apoyando las drásticas medidas contra COVID-19?

Traducido por contranatura.org
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