El dios de la epidemia

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Un cultivo del SARS-CoV-2 visto por un microscopio electrónico. (NIAID-RML)
Un cultivo del SARS-CoV-2 visto por un microscopio electrónico. (NIAID-RML)

Había una vez un viejo y sabio hombre sentado bajo un árbol, cuando el dios de la epidemia llegó de paso. El hombre sabio le preguntó: “¿Adónde vas?” El dios de la epidemia respondió: “Voy a la ciudad y mataré a un centenar de personas allá”. En su viaje de regreso, el dios de la epidemia fue donde el hombre sabio. El hombre sabio le dijo: “Me contaste que querías matar a un centenar de personas en la ciudad. Pero los viajeros me han contado que han muerto diez mil”. El dios de la epidema dijo: “Yo sólo maté a un centenar. Los otros murieron por su propio temor”.

Alegoría Budista Zen

Citado por Rosemary Frei, como un epígrafe, en: Where’s the Evidence Supporting the Drastic Measures Against COVID-19? — ¿Dónde está la evidencia apoyando las drásticas medidas contra COVID-19?

Traducido por contranatura.org
English version in page 2.

La verdadera cuarentena

Dos cómics del dibujante y poeta australiano Michael Leunig. Fueron publicados en los diarios The Age y The Sydney Morning Herald. Las imágenes son cortesía de Michael Leunig. La traducción de los textos es de contranatura.org.

True Lockdown | La verdadera cuarentena

"True Lockdown", by Michael Leunig (15-Feb-2021).
True Lockdown | La verdadera cuarentena (Michael Leunig, 15-Feb-2021)

* La salud de una democracia puede ser medida por la habilidad de los ciudadanos de entrar
en cuarentena ante un rápido aviso de las autoridades.
* ¿Pero qué es una cuarentena y cómo se logra?
* La verdadera cuarentena es una situación en la que cada ciudadano está boca abajo, rígido,
inmóvil y obediente sobre el suelo con los ojos cerrados y sin hacer ningún sonido en
absoluto.
* Las grandes cuarentenas son cuando los ciudadanos permanecen en la posición de cuarentena
hasta por tres o cuatro horas.
* Probablemente no existe vista más bella para un líder democráticamente elegido que una
ciudad en total y absoluta cuarentena.
* Se han conseguido cuarentenas de hasta trece horas pero eso fue cuando las autoridades
olvidaron avisar que el peligro había pasado.

Hand Sanitiser | Desinfectante de manos

Hand Sanitiser | Desinfectante de manos (Michael Leunig, 25-Jul-2020)

* Honestamente compa, no sé si vivimos en un estado policial, un estado niñera, o un estado de histeria paranoica…
* No te preocupes por eso compa. Dale otro trago al desinfectante de manos…

El torbellino de la locura

The Flying Dutchman aka The Ghost Ship (c. 1896) | El holandés errante o El barco fantasma | Albert Pinkham Ryder

Tres poemas de Edith Södergran escritos entre 1918 y 1920, extraídos de Poesía Completa, Biblioteca Abraham Valdelomar, Huacachina, 2012. La traducción del sueco es de Renato Sandoval Bacigalupo.

EL TORBELLINO DE LA LOCURA

Libra a tu barca de las corrientes sobrehumanas,
del abismo turbulento de la locura —
libra a tu barca de las olas exultantes de la ruina,
pues hacen pedazos.
Ponte en guardia —ya no se trata de ti—
vida y muerte son una sola ante el frenético goce del poder,
aquí no hay “despacio”, “con cuidado”, “trata”.
Manos más fuertes aferran el remo al instante.
Y allí tú mismo te yergues, héroe de sangre restaurada.
Encantado en la calma, hoguera de gozo en espejeante hielo,
como si para ti el mensaje de la muerte no estuviera escrito:
olas benditas impulsan tu quilla hacia adelante.

(1918)

A LOS FUERTES

¡Huyan de la soledad! ¡Sean hombres!
No sean enanos de miembros contrahechos.
Ni prisioneros de dientes apretados,
Ni águilas enfermas en ligaduras y cadenas.
Aprendan a erguirse como pinos de arrecife en el fuego
……….. de los rompientes.
Aprendan a seguir la ley no escrita de los astros.
Santos y héroes, dúctiles cuerpos, crezcan hasta ser los
………. .pilares del templo de la verdad.
Aprendan a alzarse como olas en la tormenta.
Tiendan la mano a sus hermanos, el mundo será otro.
Los dolorosos días de otoño se habrán ido para siempre.

SOLEDAD

Tan pocos hay entre las arenas del mar que lo comprendan.
Sola vine, sola me iré.
Mi corazón libre no tiene hermano.
Los fantasmas cristianos sentados están en cada corazón
……….. extendiendo sus manos de pobreza.
La dulzura que hacia mí fluye de todas partes es inacce-
……….. sible para ustedes.
Es la maravillosa soledad del trono,
es la riqueza, la riqueza que dobla las rodillas.

Edith Södergran
Traducción de Renato Sandoval Bacigalupo

Los marineros adoran un buen día de sol

Extraño fotograma de la película "Zítra vstanu a oparím se cajem" (Jindrich Polák, 1977)
Fotograma de la película checoslovaca de comedia y ciencia-ficción titulada “Mañana despertaré y me quemaré con el té”, dirigida por Jindrich Polák en 1977.

Un poema inédito de Carlos Mayhua Terreros, escrito en Lima el 17 de mayo de 2020, luego de escuchar y traducir una canción de Didier Le Blanc.

LOS MARINEROS ADORAN UN BUEN DÍA DE SOL

Los marineros adoran un buen día de sol
Cuando el vértigo de la marea se deshace
En los cuerpos cocidos en el sudor
Y las manos callosas en las gruesas sogas mojadas
Tientan al viento dormido en las velas calmadas
En las noches se ahogan en un barril lleno de ron
Se escurren luego a soñar en un cofre herrumbrado
Y se secan con puñados de sal como lonjas
De jabalíes sembrados en islotes desiertos
Y al alba se arrojan al mar crepitante
Desde los más frágiles mástiles
O desde el talle de la sirena tallada a babor
A la vista todo el azul de la imaginación
Los marineros adoran un buen día de sol

Carlos Mayhua Terreros
17 de mayo de 2020

“Así es como las sociedades se convierten en despotismos”

Playas prohibidas. Agentes de la policía y el ejército en la playa de Agua Dulce en el distrito de Chorrillos, ciudad de Lima, el 1 de enero de 2021, cumpliendo la orden del gobierno de repeler a los veraneantes para evitar el contagio del nuevo coronavirus. (Foto: ANDINA/Vidal Tarqui).

El 30 de marzo de 2020, BBC Radio 4 propaló una entrevista con el jurista británico Jonathan Sumption, ex juez de la Corte Suprema del Reino Unido. Aquí un fragmento de la transcripción publicada en The Spectator, traducido por contranatura.org.

Entrevistador de la BBC Jonny Dymond: “Un vuelco histérico hacia un estado policial. Una vergonzosa fuerza policial entrometiéndose con escaso respeto al sentido común o a la tradición. Una sobrereacción irracional motivada por el miedo”. Estas no son acusaciones de activistas desorbitados; provienen de los labios de uno de nuestros más eminentes juristas, Lord Sumption, ex Juez de la Corte Suprema. Estuvimos hablando justo antes de salir al aire.

Lord Sumption: El verdadero problema es que cuando las sociedades humanas pierden su libertad, usualmente no es porque los tiranos las despojan. Usualmente es porque la gente voluntariamente renuncia a su libertad a cambio de protección contra alguna amenaza externa. Y la amenaza usualmente es real pero exagerada. Eso es lo que me temo estamos viendo ahora, la presión sobre los políticos ha provenido del público. Quieren medidas concretas. No se toman una pausa para pensar si las medidas funcionarán. No se preguntan si valdrá la pena pagar el costo que estas medidas acarrean. Quieren acción de cualquier forma. Y cualquiera que ha estudiado historia reconocerá aquí los clásicos síntomas de la histeria colectiva. La histeria es contagiosa. Estamos entrando en un estado de conmoción en el que exageramos la amenaza y dejamos de preguntarnos si la cura podría ser peor que la enfermedad.

Dymond: En un momento así, como reconoces, los ciudadanos buscan la protección y asistencia del Estado; no debería sorprendernos entonces que el Estado asuma nuevos poderes si es que responde. Es lo que se le ha pedido que haga, casi exigido.

Sumption: Sí, es totalmente cierto. No debería sorprendernos. Pero tenemos que reconocer que así es como las sociedades se convierten en despotismos. Y también tenemos que reconocer que este proceso conduce naturalmente a la exageración. Los síntomas del coronavirus son muy serios para aquellos que padecen otras enfermedades significativas, especialmente si son ancianos. Hay casos excepcionales en los que personas jóvenes han fallecido, que han recibido un montón de publicidad, pero los números son bastante pequeños. La evidencia italiana, por ejemplo, sugiere que solamente el 12% de muertes son atribuibles al coronavirus como principal causa de muerte. Así que esto es serio, sí, y es entendible que la gente clame al gobierno. Pero la verdadera pregunta es: ¿es esto lo suficientemente serio para justificar poner a la mayoría de nuestra población en prisión domiciliaria, destrozando nuestra economía por un periodo indefinido, arruinando negocios que a honestos y esforzados trabajadores les ha tomado años levantar, atando a las futuras generaciones con deuda, depresión, estrés, ataques cardiacos, suicidios y una angustia increíble inflingida a millones de personas que no son especialmente vulnerables al coronavirus y que sufrirán sólo síntomas moderados o ninguno en absoluto (…) ?

Dymond: El ejecutivo, el gobierno, de pronto tiene realmente mucho poder y enfrenta muy poco escrutinio. El Parlamento está en receso (…). ¿No hay mucho escrutinio, verdad?

Sumption: No. Ciertamente no hay mucho en el tema del escrutinio institucional. La prensa ha realizado cierto escrutinio, ha habido algo de buen periodismo retador, pero pienso que mayormente la prensa hace eco y de hecho ha amplificado el pánico general.

Dymond: Habrán personas escuchando que admiran tu sabiduría legal pero que también dirán: “bueno, él no es un epidemiólogo, no sabe cómo se transmite la enfermedad, no entiende los riesgos a los servicios de salud si esta cosa se sale de control”. ¿Qué les dices a ellos?

Sumption: A ellos les digo que no soy un científico pero que es el derecho y el deber de cada ciudadano buscar y mirar lo que los científicos han dicho y analizarlo por su propia cuenta y extraer conclusiones de sentido común. Todos somos perfectamente capaces de hacerlo y no hay ninguna razón particular para que la naturaleza científica del problema deba significar que renunciamos a nuestra libertad en las manos de los científicos. Todos tenemos facultades críticas y es sumamente importante, en un momento de pánico nacional, mantenerlas.

“El problema es cómo la pantalla se ha apoderado del cerebro”

Ilustración de Steve Cutts

Fragmento de una entrevista al filósofo italiano Franco “Bifo” Berardi, realizada por Josep Massot en Barcelona, publicada en el diario El País el 20 de febrero de 2019.

¿En qué está mutando el ser humano?

La modernidad nace cuando la escritura se hace medio de masas y la imprenta permite difundir el pensamiento en miles de copias. Hoy vivimos una segunda mutación técnico-comunicativa mucho más profunda, porque mutamos de una forma conjuntiva del pensamiento, de la comunicación, del afecto, a una forma conectiva.

¿Cuál es la diferencia?

Que la presencia de la corporeidad ya no es decisiva. En la comunicación conjuntiva la creación de significado, de sentido, pertenece a la esfera de la presencia. Yo puedo decir algo que puede tener un significado diferente según la manera en que lo digo, de su contexto, de la relación afectiva que existe con mi interlocutor, pero en la comunicación conectiva es la sintaxis, la estructura técnica del medio, el formato, el sentido mismo. Además, la comunicación conectiva nos permite una aceleración, una intensificación infinita de la información, que no es solo información, este el problema, sino al mismo tiempo estímulo nervioso, es shitstorm. La consecuencia es que las capacidades críticas que la humanidad tenía en la época de la imprenta se están perdiendo. Y esta transformación está vinculada a la aceleración de la infoesfera que produce efectos en la psicoesfera, es decir, en el cerebro, en la mente, en la emocionalidad humana. Vivimos una época de patologías masivas, como las crisis de pánico, la depresión, la ansiedad, que no son patologías simplemente psíquicas, sino de la relación comunicacional.

¿Quién auguró mejor el futuro: Huxley, Ballard, Orwell o Philip K. Dick?

Philip K. Dick, sin duda. Orwell llegó muy lejos, pero Dick vio algo esencial, que el problema no era solo la pantalla como Orwell, el problema era la relación entre la máquina y el cerebro, la interconexión e interdependencia. El problema es cómo la pantalla se ha apoderado del cerebro, cómo la tecnología digital está modificando la cultura, pero también la actividad cognitiva, y a nivel más profundo, la estructura neurofísica misma del cerebro humano. La humanidad siempre se ha orientado con los sentidos, la vista, el olor… Hoy nos orientamos a través de un mapa telemático de un satélite. ¿Qué pasará dentro de dos o tres generaciones con la capacidad de mirar el panorama, detectar señales olfativas, auditivas, en el ambiente? Es la actividad cognitiva misma la que se está modificando y cuando se modifica la capacidad cognitiva, pasa a la física del cerebro. Tendremos un cerebro conectivo que funcionará a través de conexiones sintácticas que cancelarán la capacidad pragmática de redefinir el contexto.

Leer entrevista completa en El País.