Poderes mágicos

Hombre de mar (1898) | Virginie Demont-Breton

Tres poemas de Blanca Varela, extraídos de: Canto Villano. Poesía reunida 1949-1994. Fondo de Cultura Económica, México, 1996.

PODERES MÁGICOS

No importa la hora ni el día
se cierran los ojos
se dan tres golpes con el
pie en el suelo,
se abren los ojos
y todo sigue exactamente igual

A LA REALIDAD

Y te rendimos diosa
el gran homenaje
el mayor asombro
el bostezo

NOCHE

vieja artífice
ve lo que has hecho de la mentira
otro día

Blanca Varela

Fatiga

Muchacha durmiendo (1657) (detalle) | Johannes Vermeer

Tres poemas de Aldous Huxley, originalmente publicados en 1918 y 1920; extraídos de: Poesía completa. Edición bilingüe y traducción de Jesús Isaías Gómez López. Cátedra, Madrid, 2011.

FATIGA

La mente ha perdido su aristotélica elegancia de forma: sólo hay una oscuridad donde pompas e ilógicos globos emergen hasta hacer estallar sus luminosos carrillos y esfumarse.

Una mujer con una cesta en la cabeza: un farol chino un tanto torcido: el difuso abultamiento brillante de los frascos de las farmacias; y luego en mis oídos el ruido distante de una impresionante riada humana. Y frases, frases —

Solo es un asunto de alforjas,
Stane Street y Gondibert,
potros en Islandia (¿o era potros en áspic?).

A medida que ese rojizo diablillo se aparta con una insolente protuberancia en el trasero, tomo conciencia de que su encrespado rabo de perrillo faldero es el botón de un timbre eléctrico. Pero eso no me inquieta tanto como la vista de todas estas bruñidas estatuas centelleando con luces largas, todas ellas grotescas y todas ellas colosales.

EL DECAMERÓN

El mediodía, bajo la espesa sombra de los árboles,
vibrando de calor, con el sonido de los laúdes se estremece:
medio ensombrecida, medio soleada, una gran fuente de frutas
reluce púrpura y dorada: las vasijas de vino
frescas en sus cuévanos de nieve: se atemperan y brillan los colores:
terciopelo oscuro, donde entre las hojas un rayo de sol se dispara,
partiéndose en un cristal de escarlata: unos dedos que pulsan las raíces
mantienen el lánguido tiempo hasta el suave y lento declive de la música.

De pronto, de la puerta sale un grito,
espantosas risas entrecortadas, apenas humanas por el sonido;
unas demacradas manos arañadas se abren paso entre las rejas desesperadamente,
agarrándose firmemente al perfumado aire, mientras en el suelo
yace la pobre carroña castigada por la peste, que se ha encontrado con
fuerzas para arrastrarse a morir maldiciendo al sol.

TRANQUILIDAD VERANIEGA

Las estrellas son instantes dorados en el profundo
e inmaculado espacio de la noche; la luna se ha puesto:
el río duerme, extasiado, un suave y sereno sueño
que parece tan inmóvil que olvido
los huecos puentes retumbantes, donde se desliza,
sombrío por las tristes miradas que soporta,
hacia un mar cuyas mareas sin retorno
arrebatan los avistados barcos y el canto de los marineros.

Aldous Huxley
Traducido por Jesús Isaías Gómez López

Notas:
* “Fatiga” fue originalmente publicado en Leda (Chatto & Windus, Londres, 1920). La edición de Cátedra lo incluye en el Apéndice 2, Poemas en prosa de Leda, p. 601, con las siguientes notas: a) Stane Street es una vía romana que enlaza la pequeña ciudad de St. Albans, al sur del condado de Hertfordshire (a unos 35 km al norte de Londres), con la ciudad de Colchester, en el condado de Essex. b) Gondibert es un poema épico publicado en 1651 por el poeta y dramaturgo inglés sir William D’Avenant (1606-1668) (…) que escribió como preso condenado a muerte por Oliver Cromwell en la Torre de Londres, (y) contó desde entonces y hasta nuestros días con el rechazo unánime de la crítica, siendo reprobado especialmente por su tono marcadamente afectado y de pésimo gusto. c) Áspic, según definición dada por el Diccionario de la lengua española, RAE (22.ª ed.): “Plato frío, especialmente de carne o pescado, que se presenta cubierto de gelatina en un molde”.
* “El Decamerón” y “Tranquilidad veraniega” fueron originalmente publicados en The Defeat of Youth & Other Poems (La derrota de la juventud y otros poemas) (Blackwell, Oxford, 1918); y figuran en las páginas 323 y 291 del tomo editado por Cátedra.

La angustia

El naufragio (1805) | William Turner

Un poema de Paul Verlaine, originalmente publicado en 1866 en el libro Poemas saturnianos. Extraído de: Verlaine. Poesía completa. Tomo I. Traducción de Ramón Hervás. Ediciones 29, Barcelona, 1972.

La angustia

Naturaleza, nada tuyo me conmueve, ni los campos
nutricios, ni el eco bermejo de las pastorales
sicilianas, ni las pompas auroreales,
ni la solemnidad doliente de los ocasos.

Me río del Arte, me río del Hombre también, de los cantos,
de los versos, de los templos griegos y las torres espirales,
que se estiran en el cielo vacío de las catedrales,
y con igual ojo veo a los buenos que a los malos.

No creo en Dios, abjuro y reniego
de todo pensamiento, y en cuanto a la vieja ironía,
el Amor, quisiera que no me hablaran más de él.

Cansado de vivir, teniendo miedo a morir, semejante
a una barca perdida, juguete del flujo y del reflujo,
mi alma apareja para espantosos naufragios.

Paul Verlaine
Traducido por Ramón Hervás

Notas:
* En el verso quinto, dice el texto original: “me rio”. Añadida la tilde.
* En el penúltimo verso, dice el texto original: “al brick perdido”. Sustituido por “a una barca perdida”.

Matapiojos

Lo que el agua me dio (detalle) | Frida Kahlo (1938)
Lo que el agua me dio (1938) (detalle) | Frida Kahlo

Tres poemas de Elvira Hernández, extraídos de Los trabajos y los días. Antología. Edición y selección de Vicente Undurraga (Lumen, Santiago de Chile, 2016).

MATAPIOJOS

Nada queda de las libélulas
que tapizaron los parabrisas
en los años sesenta.
Los insecticidas les dieron
el toque final.

Las han reemplazado estas maquinillas
con aspas que mapean desde la altura
cómo fumigarnos como a piojos.

ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

Así van las cosas.
Suman y se hacinan.
Rezuman.

Es tiempo de moscas cucarachas virus.

Tendré que forzar la puerta
las hojas
la tinta mental
y que puedan entrar los ángeles.

RESTOS

¿Encontraremos los pelos de la vergüenza
las escamas óseas de una verdad agrietada
la vértebra de nuestra historia?

¿Estará en algún lugar del territorio
la mano de la justicia o solo seremos pasto
y gente que escobilla sus trajes?

¿Algo de valientes plaquetas quedará
en la sangre fresca —algunas palabras—
O solo seremos pala de sepultureros?

Los niños corren en busca del Tesoro Escondido
de su Pasado.
……………………….. ¿Los detendremos?

………………………………………………………… Sí.
Los arrojaron al mar
Y no cayeron al mar
Cayeron sobre nosotros.

(marzo del 2001)

Elvira Hernández

Notas:
* En el antepenúltimo verso del primer poema, dice el texto original: “Las han reemplazados…”. Corregimos esta presunta errata.
* Los dos primeros poemas figuran en las páginas 255 y 269 de la antología publicada por Lumen, correspondientes al poemario Pájaros desde mi ventana (2012-2016).
* El tercer poema figura en la página 190, correspondiente al libro Actas Urbe (2000-2008), y tiene la siguiente nota al pie: “Este poema no logró llegar a la contratapa de la revista Rocinante a pesar de los esfuerzos de Virginia Vidal. Originalmente se llamó ‘Poema sin nombre’.”

Carta al editor censurada en el British Medical Journal

Jurisprudencia (1887) | Edvard Munch

El 2 de abril de 2021 la doctora Katya Polyakova, directora de un centro médico en Kent (Inglaterra), escribió una carta al editor del British Medical Journal, respondiendo a un artículo titulado “¿Deben los médicos aplicarse la vacuna del Covid-19?”. El 8 de abril este aviso fue añadido a su comentario: Importante noticia editorial para los lectores: esta es una “respuesta rápida” (comentario online de una tercera persona) y no un artículo en el BMJ. Es citado de forma engañosa en ciertos sitios web y redes sociales. El 12 de abril, el comentario fue censurado; un nuevo aviso decía: esta “respuesta rápida” ha sido removida porque estaba siendo usada para esparcir desinformación…

Querido editor:

Me he vacunado más veces en la vida que la mayoría de personas y poseo una significativa experiencia personal y profesional en relación a esta pandemia, habiendo dirigido un servicio médico durante las dos primeras olas con todas las contingencias que implica.

Sin embargo, es el fracaso para reportar la morbilidad causada por nuestro actual programa de vacunación dentro de los servicios de salud, contra lo que actualmente lucho. Los niveles de enfermedad después de la vacunación no tienen precedentes y el personal sanitario se está enfermando bastante, y algunos con síntomas neurológicos que están causando un gran impacto en el funcionamiento del servicio. Incluso los jóvenes y sanos están ausentes por días, algunos por semanas, y algunos necesitando tratamiento médico. Equipos enteros están fuera de servicio ya que se vacunaron juntos.

En este caso la vacunación obligatoria es estúpida, inmoral e irresponsable, cuando se trata de proteger a nuestro personal y la salud pública. (…) De hecho, está claramente establecido que estas vacunas no ofrecen inmunidad ni detienen el contagio. ¿Por qué lo estamos haciendo? No existen amplios datos de seguridad disponibles (un par de meses de datos de ensayos a lo sumo) y estos productos sólo están bajo una licencia de emergencia. (…)

La gripe es un gran asesino anual, inunda el sistema de salud, mata gente joven, ancianos, enfermos, y sin embargo la gente puede elegir usar o no esa vacuna (que está disponible desde hace bastante tiempo). Y usted puede hacer una lista de varios otros ejemplos de vacunas que no son obligatorias y que sin embargo protegen contra enfermedades con más serias consecuencias.

Usar la coerción y obligar a tratamientos médicos a nuestro personal, y a los miembros del público, especialmente cuando estos tratamientos están todavía en fase experimental, pertenece firmemente a los dominios de una distopía totalitaria, muy lejos de nuestros valores éticos como guardianes de la salud.

Mi familia entera y yo misma hemos tenido el Covid. Así como la mayoría de mis amigos, parientes y colegas. Recientemente he perdido a un miembro relativamente joven de mi familia con enfermedades preexistentes debido a un fallo cardiaco, resultado de una neumonía causada por el Covid. A pesar de esto, nunca me degradaría hasta aceptar que debemos abandonar nuestros principios liberales y el principio internacional de soberanía personal, libre decisión informada y derechos humanos, y apoyar la coerción sin precedentes sobre profesionales, pacientes y personas para que se sometan a tratamientos experimentales con datos de seguridad limitados. Esto, y las políticas que lo impulsan, son un peligro mayor para nuestra sociedad que cualquier otra cosa que hayamos enfrentado en el último año.

¿Qué ha pasado con “mi cuerpo, mi decisión”? ¿Qué ha pasado con el debate científico y abierto? ¿Si no prescribo un antibiótico a pacientes que no lo necesitan porque están sanos, soy una anti-antibióticos? ¿O una negacionista de los antibióticos? ¿No es hora de que la gente realmente piense en lo que está pasando y adónde nos conduce todo esto?

Katya Polyakova
2 de abril de 2021