“Esto claramente no es el fin del mundo”

Fotograma del filme Melancholia (Lars von Trier, 2011)

Esta es una versión resumida de una entrevista realizada por David Horovitz, editor de The Times of Israel, a Isaiah (Shy) Arkin, investigador científico y profesor de Bioquímica Estructural en la Universidad Hebrea de Jerusalén, publicada el 18 de marzo de 2020 con el título: Israeli scientist: You’re not going to see millions of people die from COVID-19. (“Científico israelí: no verán a millones de personas morir por la COVID-19”). | Traducido por contranatura.org

The Times of Israel: Primero, por favor explíqueme cuál es su experiencia y cómo se relaciona con la actual crisis del coronavirus.

Prof. Shy Arkin: Bueno, permítame primero decir que no soy un médico, ni un epidemiólogo, y tal vez ni siquiera debería ser considerado un virólogo per se. ¿Qué soy entonces? Soy un bioquímico y lo que estudio son los mecanismos por los cuales los virus regulan su salinidad y acidez. Entonces, soy un experto molecular en diversas partes de los virus.

Los dos principales virus que hemos estudiado por cerca de dos décadas son la influenza y el SARS. (…) Y para nuestro asombro, este nuevo virus, que es llamado ahora SARS Coronavirus 2, es increíblemente similar al SARS Coronavirus 1, que fue responsable de la epidemia del SARS en 2002-2003 (que mató a 774 personas en el mundo). Ahora podemos aprovechar toda la experiencia y conocimiento que tenemos, para tratar de encontrar inhibidores para este virus, que es precisamente lo que estamos haciendo.

Así que estamos tratando de hallar inhibidores. ¿Cómo se relaciona eso con lo que nos han dicho, que estamos probablemente a un año de tener una vacuna?

Bien, preguntémonos primero: ¿cómo lidia uno con los virus? (…) La ruta más común es la vacunación. Toma un tiempo desarrollar una vacuna. Creo que es justo decir que los esfuerzos que están actualmente en marcha en el mundo son los más rápidos jamás vistos. Pero todavía no es nada, nada realista afirmar que tendremos una vacuna dentro de unos pocos meses. Simplemente toma más tiempo, por una variedad de razones.

Otra ruta que la gente está siguiendo, y es la ruta que yo estoy tomando, es buscar sustancias inhibidoras del virus. Así, por ejemplo, hay medicamentos muy efectivos contra el HIV, el agente causante del SIDA. No hay vacunas contra el SIDA. Hay medicamentos más o menos efectivos contra la hepatitis C. No hay vacunas contra la hepatitis C. (…)

De estas dos vías principales, la que Ud. está investigando (medicamentos inhibidores), y la vacuna, ¿cuál cree que tendrá éxito primero?

Muy difícil de decir. Todo depende de lo siguiente. Si lo que hacemos en nuestro laboratorio es identificar una sustancia completamente nueva, que no ha sido aprobada para usarse en humanos, estamos hablando de un largo periodo de tiempo, varios años. Y la razón para ello es que necesitas determinar su toxicidad. Y eso no es algo demasiado simple de hacer.

Sin embargo, lo que es más común hoy en día es un proceso llamado repurposing, que es tomar un medicamento que ha sido aprobado para una enfermedad y usarlo para otra distinta. (…) Si algo ha sido aprobado, significa que su toxicidad ha sido determinada. (…) Se necesita un poco de regulación, pero es mucho más rápido.

Si estamos a un año de la vacuna, y si el hallazgo de un medicamento puede ser más rápido o más lento, el peor escenario posible para el mundo expectante es un año hasta que exista alguna clase de solución. ¿Correcto?

¡No! El peor escenario posible es que nunca encontremos nada.

¿Es posible que no encuentren una vacuna rápidamente?

(,,,) Si quieres el mejor escenario posible, es algo más que unos pocos meses. Estoy siendo vago a propósito. No quiero decir “seis meses” porque la gente tiende a darle un montón de importancia. “Oh, un profesor dijo esto. Debe ser cierto”. Y todos sabemos que ese no es necesariamente el caso. Diría que es demasiado optimista decir unos pocos meses. Un año es más realista. Sin embargo, el límite superior puede ser nunca. Porque existen virus… No tenemos una vacuna para el SARS. (…)

Pero eso es porque encontramos medicamentos para tratarlo.

No. No hay absolutamente nada para tratar ningún coronavirus. Hay vacunas contra coronavirus que afectan a animales pero no contra coronavirus que afectan a humanos.

¿Entonces el SARS simplemente se desvaneció?

Correcto.

¿SARS 1?

Usemos un poquito de nomenclatura aquí. (…) SARS es la enfermedad; SARS Coronavirus-1 es el virus que la ocasionaba. La actual enfermedad es llamada COVID-19 y el virus se llama SARS Coronavirus-2.

¿Y nunca encontramos una solución para SARS Coronavirus-1?

Ni para cualquier otro coronavirus humano. Sabemos de los coronavirus desde hace bastante tiempo. Normalmente causan resfríos leves en los humanos. No es el principal agente que causa el resfriado común: el mayor elemento es otro virus, llamado rinovirus, “rino” por nariz. Pero los coronavirus claramente causan infecciones leves del tracto respiratorio. (…)

Hay una preocupación de que este virus sea de un orden diferente. ¿Y está diciendo que no hay garantías de que será encontrada una vacuna o un medicamento?

Correcto.

Eso suena apocalíptico.

No, no, no. No quiero desatar ninguna especie de pánico. Primero que nada, este nuevo virus es muy, muy similar al que la comunidad científica encontró en 2002-2003. El virus que causó el SARS es 80% idéntico al que está causando la COVID-19. Así que no es como si esto proviniera de la nada.

Dicho esto, aquí y ahora, dado que no hay medicamentos ni vacunas y nada existe en el horizonte inmediato, si tú quisieras tener certeza, si fueras un agente de seguros, estarías claramente habilitado para decir que no tenemos ningún grado de certeza de que vayamos a generar una vacuna o un medicamento.

Esto no va a matar a la humanidad. Esta es una enfermedad que afecta principalmente a las personas de la tercera edad, y no es que uno no se preocupe por ellos. Pero para la gente que no está clasificada como de la tercera edad, esto genera una infección del tracto respiratorio que no es muy severa, y la mayoría de gente tiene síntomas muy leves. Entonces, el hecho de que tengas un 2 ó 3 por ciento de mortalidad, ese número se mantiene alto por el hecho de que las personas de la tercera edad son mucho más susceptibles.

No verás millones y millones de personas muriendo. Eso no va a suceder. Quiero decir, mira a China, apenas tienen casos nuevos.

Entonces por qué, profesor, estoy viviendo en un país que le ha pedido a todos quedarse en casa. (…)

Miedo a lo desconocido. Miedo a lo desconocido. Muy simple.

Imaginemos tres escenarios. Escenario número uno, el mejor escenario posible, que esta enfermedad desaparezca en el momento en que dejemos de hablar. Eso probablemente no sucederá.

Otro escenario sería lo que pasó con su pariente SARS de 2002 a 2003. Ese virus, que era más letal —un factor que podría haber limitado su propagación, porque si algo es muy virulento, entonces la gente inmediatamente corre al hospital y entra en cuarentena— prácticamente desapareció en junio de 2003. (..)

Y el último escenario es el fin del mundo. ¿Adónde nos dirigimos? No lo sé.

¿Pero usted no cree que millones de personas vayan a morir alrededor del mundo?

No puedo imaginar por qué. (…) Aproximadamente 3 mil muertos en una población de mil quinientos millones de personas… China parece haberse estabilizado.

Tres mil muertos entre mil quinientos millones de personas. ¿Y está diciendo que eso debería ser un punto de referencia cuando tratamos de comprender lo preocupados que deberíamos estar?

El principal problema es lo que calificamos como personas asintomáticas. Una persona asintomática es alguien que está portando el virus, puede incluso ser infecciosa, pero no sabe que lo está portando. Y ese es un problema.

La razón por la que pudieron prevenir esa vía de infección en China es la cuarentena. Las cuarentenas son efectivas. En China, han habido muy pocos casos nuevos en las últimas semanas. ¿Eso es algo que queremos que el mundo haga? No tengo idea.

Ponga lo que acaba de decir contra esa tasa de mortalidad, ¿ese 3 ó 4 por ciento de muertes entre las personas infectadas?

Otra vez, no sabemos el número de personas asintomáticas. Esa es la gran cuestión. Cuanto mayor sea ese número, mejor. Por ejemplo, si asumes que tres cuartos de la humanidad son portadores del virus, pero no exhiben ninguna patología, eso sería excelente. Eso es algo bueno.

¿Eso significa que la tasa de mortalidad entre las personas infectadas es, de hecho, tremendamente más baja, si hay montones y montones de personas que son asintomáticas?

Correcto. (…)

¿Es este un virus capaz de adaptarse, de cambiar, para vencer los esfuerzos para detenerlo? ¿O no lo sabemos?

Primero que nada, si queremos ser un poquito optimistas, montones de personas se han recuperado de este virus en China. Montones. (…) Así que este no es un asesino tan letal. Pero hay una trayectoria. ¿Dónde terminará esto? No lo sabemos.

¿Cómo deberíamos compararlo, en términos de los peligros que posee, a la gripe, por ejemplo, o a fumar cigarrillos, cuyas enfermedades asociadas matan aproximadamente a 500 mil personas cada año en Estados Unidos?

Bueno, la gripe cada año mata aproximadamente a 60 mil personas en Estados Unidos. (…) Incluso en China, la gripe esta temporada (no hablo del año pasado) ha matado a muchas más personas que la COVID-19. Pero la cuestión es que la gripe es un peligro con el que estás familiarizado. No es algo inesperado. Pero cuando ves algo nuevo que crece, siempre te preguntas, ¿cuándo, dónde se va a detener esto? Con la gripe, ya sabemos. Obviamente, fumar mata a montones de personas también. Pero la cuestión es que no puedes simplemente decir: “Oh, es mucho peor”, porque esta cosa es un añadido. No reemplaza a esos temores.

Sólo quiero terminar esta conversación siendo capaz de obtener una idea de cuán preocupada la gente debería estar, y cuán inteligentemente o no los líderes políticos del mundo están enfrentando esta epidemia.

Bueno, creo que me empujas fuera de mi área profesional. No soy un epidemiólogo, sino un científico. Soy capaz de leer y entender números en una manera en que la gente común tal vez no es capaz. Pero el impacto en la psicología y en la política no es algo de lo que me sienta muy cómodo al comentar.

Entiendo eso y lo respeto totalmente. Dígame, ¿qué le dice a su famila sobre lo que hay que hacer? ¿Qué precauciones toman?

Simplemente seguir los lineamientos.(…) Es similar a preguntar a un agente de seguros, ya sabes, ¿compraría un seguro de terremotos aunque no haya habido un terremoto apreciable en Israel en una cantidad significativa de tiempo? La gente toma distintas actitudes.

Todos sabemos que vamos a morir. ¿Todos toman exactamente el mismo seguro de vida? No, no lo hacen.

No hay razón alguna para asumir que mi opinión es mejor que la de cualquier otro, más allá del hecho de que entiendo algunos de los detalles moleculares de este virus mucho mejor que la mayoría de personas en el mundo. No creo que eso me califique para emitir otras opiniones.

Entiendo. Usted, como todos los demás, está cumpliendo los lineamientos. Pero como científico, ¿podría resumirle a la gente, mientras diligentemente hacen lo que les han dicho que hagan, qué tan preocupados o despreocupados deberían estar? Desde una perspectiva científica.

Es muy subjetivo. Es muy difícil de decir. Esto claramente no es el fin del mundo. La humanidad no perecerá debido a este virus. No hay razón para asumir que eso tendrá lugar.

Pero, como dicen, ya sabes, cada muerte, cada vida perdida, es un mundo en sí mismo.

Todavía manejamos al trabajo. Y esa es probablemente la actividad más peligrosa que cualquier israelí hace. Y sin embargo continuamos haciéndolo… Lo que es extremo para una persona puede no serlo para otra. No lo sé.

¿Hay algo que debería haberle preguntado, y que no le he preguntado?

Bueno, para poner las cosas desde otra perspectiva: estoy esquivando sus preguntas porque no tengo una respuesta. Una cosa que siempre recuerdo es una divertida anécdota usada por el nobel Daniel Kahneman, de la Universidad Hebrea, sobre la psicología de la toma de decisiones: alguien va al doctor con un problema particular. El doctor le dice, oh fantástico, tengo un procedimiento que curará esto con un 90% de seguridad. El paciente dice: excelente procedimiento, seguro. Me apunto.

Ese individuo podría haber ido donde otro doctor. Y ese otro doctor podría decirle: oh, tengo un procedimiento, pero hay un 10% de posibilidades de fracaso. El paciente dice: ese es un procedimiento terrible. ¿Por qué querría someterme a eso?

Obviamente, advertimos que ambos médicos están diciendo exactamente lo mismo. Y sin embargo el paciente actúa de forma completamente distinta.

Los hechos son una cosa. Y la manera en que la gente reacciona a ellos y realiza evaluaciones es algo completamente diferente. Por eso yo no necesariamente creo que los científicos que son capaces de ofrecer números rigurosos, y los epidemiólogos, etc., puedan ser necesariamente efectivos ya sea en calmar a la gente o en alimentar su pánico.

Aceptemos la locura

Tres poemas de Kenneth Patchen, extraídos de la breve antología publicada en la sección de literaturas de contranatura.org — La fuente original es la más amplia antología publicada por la UNAM. Las versiones en castellano son de Alberto Blanco.

ACEPTEMOS LA LOCURA

Aceptemos la locura abiertamente, hombres
De mi generación. Sigamos
Los pasos de esta edad destrozada:
Mirémosla cruzar la tierra opaca del Tiempo
Hacia la casa cerrada de la eternidad
Con el ruido que la muerte tiene,
Con el rostro de las cosas muertas y que no se diga:

Que queríamos más; buscamos para encontrar
Una puerta abierta, una hazaña absoluta del amor
Que transformara la aciaga oscuridad del día;
pero
Encontramos infierno y niebla
Sobre la tierra, y en nosotros mismos
Un pantano descompuesto de tumbas descomunales.

EL LOBO DEL INVIERNO

El lobo del invierno
Devora caminos y pueblos
En su hambre de hielo.

El lobo del invierno
Mete la pata en la olla rancia de la ciudad
Agitando la sopa de putas y suicidas.

Oh el lobo del invierno
Rompe los huesos del pobre
En su caverna congelada.

El lobo del invierno…
El torvo, el frío, el blanco
El bello lobo del invierno
Que se alimenta de nuestro mundo.

GAUTAMA EN EL PARQUE DE LOS VENADOS EN BENARÉS

En una choza de lodo y fuego
Está sentado este hombre —“No desear
Dinero, una vida en el mundo,
No querer adornos en mi nombre”—
Y era rico; su vida vive allí
Donde la muerte no puede llegar; su honor
Clava la vista en el sol.

El ciervo duerme. Los vientos ligeros
Rizan la verde cabellera de la tierra. Es
Maravilloso vivir. Mi sable se oxida
En la plácida lluvia. No debo pensar
Más. Toco el rostro de mi amigo;
Me muestra los dientes sucios mientras se rasca
Una pulga —y sonreímos. Hace calor
Y el arroz se agita en nuestros vientres
Con provecho.

El ciervo levanta la cabeza —el sol inunda
Sus ojos suaves con los reinos de la vida—
Creo que todos debemos irnos a dormir ya,
Y no preocuparnos más.

— Kenneth Patchen
Traducción de Alberto Blanco

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La tiranía llega a Hyde Park

Ilustración recuperada de anti-empire.org

Esta es una versión resumida del artículo de Brendan O’Neill titulado Tyranny comes to Hyde Park, publicado el 5 de abril de 2020 en la revista electrónica Spiked (Londres). | Traducido por contranatura.org

“¿Puedo preguntar qué ejercicio está haciendo, señor, aparte de ejercitar sus pulgares?” El policía luce una perfecta mueca de desprecio. Tengo la impresión de que ha pasado toda su vida laboral esperando ser capaz de recriminar a alguien por estar sentado en un parque, escribiendo un mensaje de texto. “He estado montando bicicleta y caminando y ahora estoy descansando por un par de minutos”, le digo, horrorizado por mis propias palabras; horrorizado de tener que explicar un comportamiento perfectamente seguro y legal a un agente del estado como si estuviera en la Unión Soviética en vez de estar sentado en un parque en el corazón de Londres. “Bueno, muévase”, dice, amenazante y regodeándose como un personaje de una novela de Kafka.

Como a todos los londinenses, me encanta Hyde Park. Ni siquiera es realmente un parque, como muchos escritores a lo largo de las décadas han observado: es un pedazo de campo arrojado en medio de una ciudad briosa, sin cambiar nunca, por más que lo hagan sus alrededores. Es ancho, serpenteante y libre. Pero hoy día lo detesto. Está plagado de policías. Zumban alrededor en bicicletas, buscando a parejas sentadas bajo los árboles para regañarles. Marchan alrededor del perímetro, ladrando “DOS METROS” a gente que mantiene más de dos metros de distancia. Patrullan en camionetas, contaminando este maravilloso espacio con los gases de sus tubos de escape y con sus dictados gritados a través de las ventanillas. Un policía en camioneta, pasando por el lago Serpentine, grita “Prohibido sentarse” a un hombre que está sentado. Tomo una fotografía de la escena y rápido como un rayo la camioneta se detiene frente a mí. “Pensé en pararme y saludarle mientras nos sube a Youtube sólo por recordarle a la gente los lineamientos del gobierno”, dice el policía desde el asiento delantero. Oh, al carajo.

Esta es la cuestión: Hyde Park, en este hermoso día soleado, es la prueba de que la gente en esta ciudad está tomando la cuarentena con seriedad. Asombrosamente, hay pocas personas para ser un domingo soleado. Y aquellos que están aquí, cumplen las órdenes de distanciamiento social impecablemente. (…) Y a pesar de que las personas en Hyde Park se comportan responsable y razonablemente, la policía no los deja tranquilos. Después de recriminarme por ejercitar mis pulgares —humor policial, ¿eh?— ese policía le dice a una joven familia que se ponga en movimiento. Los pequeños niños podrían estar cansados, pero son resistentes: a sacar el culo de aquí, plebeyos macilentos. Un policía en bicicleta le dice a un hombre sentado bajo un árbol, solo y sin un alma a la vista, que deje de ser egoísta y que se vaya a casa. “Es hora de pensar en los demás, ¿no?”, le dice. Entonces ya no me puedo contener. Le pregunto qué ley está invocando para mandar al hombre a su casa. “Los lineamientos”, responde. “Se supone que todos deben quedarse en casa este fin de semana”. Le indico que no hay ley prohibiendo a la gente salir durante el fin de semana. Todavía podemos ejercitarnos, todavía podemos hacer compras, todavía podemos comprar comida con el propósito de, ya saben, mantenernos con vida. Y, no es broma, me respondió que la ley es defectuosa y que él se toma la libertad de recordarles a las personas que quedarse en casa es la opción correcta. Esto es indignante. Le digo que la gente como él meramente debe hacer cumplir la ley diseñada por políticos electos, no inventar sus propias leyes. Se va pedaleando, riendo.

¿Cómo nos convertirmos en este país tan rápidamente? ¿Cómo Hyde Park pasó tan raudamente de ser un espacio libre y abierto a ser un lugar virtualmente ocupado por la policía, que acosa a las personas por no hacer ningún mal? De hecho, a las únicas personas que vi rompiendo los lineamientos de distanciamiento social en Hyde Park fueron los agentes policiales. Incluyendo al que se me puso en la cara y me regañó por escribir un mensaje de texto. Atrás, policía — no sé lo que me puedes contagiar. Esta es la cuestión: la velocidad con la que todo esto ha ocurrido, la facilidad con la que la policía tomó su nuevol rol represor de un comportamiento perfectamente legal e inocuo, la alegría con la que twiteros moralistas y espías caseros abrazaron su rol consistente en insultar y avergonzar a las personas por sentarse en un parque, confirma que esta cultura podrida ya estaba aquí. La Covid-19 puede haber llegado recién, pero este autoritarismo elitista y fanático ha estado cocinándose por décadas, y el virus es meramente un catalizador para su rancia explosión en todos los rincones de la vida pública. (…)

Brendan O’Neill, Tyranny comes to Hyde Park

“Les mostraré un estado policial…”

(AP/Jakub Mosur)

Esta es la transcripción de los primeros cuatro minutos y medio de la charla TED@250 ofrecida por Nick Hanauer en agosto de 2014 (Nueva York), publicada con el título Beware, fellow plutocrats, pitchforks are coming (Cuidado compañeros plutócratas, vienen las horcas). Traducido por contranatura.org

“Yo soy… probablemente no me conozcan, pero pertenezco a ese 1% del que han leído o escuchado, y respondo a cualquier definición razonable de plutócrata. (…) Como la mayoría de plutócratas, también soy un orgulloso capitalista sin remordimientos. He fundado, cofundado o financiado más de treinta compañías en un amplio rango de industrias. Fui el primer inversionista no familiar de Amazon.com. Fui cofundador de una compañía llamada aQuantive, que vendimos a Microsoft por 6 mil 400 millones de dólares. Mis amigos y yo, tenemos un banco. (…) Tengo una amplia perspectiva del capitalismo y los negocios, y he sido recompensado obscenamente por ello, con una vida que la mayoría de ustedes ni siquiera puede imaginar. Múltiples casas, un yate, mi propio avión, etcétera, etcétera, etcétera. Pero seamos honestos. No soy la persona más inteligente que podrían conocer, y ciertamente no soy la más trabajadora. Fui un estudiante mediocre. No tengo nada de conocimiento técnico, no puedo escribir ni una línea de código. Verdaderamente, mi éxito es la consecuencia de una suerte espectacular… de nacimiento, circunstancias y oportunidades. Pero soy bastante bueno en un par de cosas, realmente. Una, es que tengo una inusual y alta tolerancia al riesgo. Y la otra, es que tengo una buena percepción, una buena intuición acerca de lo que pasará en el futuro, y esta intuición sobre el futuro es la esencia del buen emprendimiento. Entonces, ¿qué veo en el futuro, si hoy me preguntan? Veo horcas. Muchedumbres enojadas, con horcas. Porque mientras los plutócratas vivimos en el extremo de la avaricia, el otro 99% de nuestros conciudadanos está cayendo cada vez más y más. (…) El problema no es que tengamos algo de desigualdad. Algo de desigualdad es necesaria para el buen funcionamiento de una democracia capitalista. El problema es que la desigualdad está batiendo récords históricos, y empeora cada día. Y si la riqueza, el poder y los ingresos continúan concentrándose en la punta de la pirámide, nuestra sociedad va a cambiar de una democracia capitalista a una sociedad rentista neofeudal, como la Francia del siglo XVIII. Ya saben, eso era Francia, antes de la revolución y de las muchedumbres con horcas. Por lo tanto, tengo un mensaje para mis compañeros plutócratas, supermillonarios y para cualquiera que viva encerrado en una burbuja: despierten. Despierten, esto no puede durar. Porque si no hacemos algo para arreglar la flagrante desigualdad económica en nuestra sociedad, las horcas vendrán por nosotros. Porque ninguna sociedad libre y abierta puede soportar esta clase de galopante desigualdad económica. Nunca ha ocurrido. No hay antecedentes. Muéstrenme una sociedad altamente desigual, y yo les mostraré un estado policial, o un levantamiento”.

Nick Hanauer, Cuidado compañeros plutócratas, vienen las horcas
Beware, fellow plutocrats, pitchforks are coming
Nueva York, agosto de 2014. TED@250 (Video | 0:12 – 4:30 min)

La negación de la naturaleza trágica de la vida

Edvard Munch - Hombre y mujer (1898)
Edvard Munch, Hombre y mujer (1898)

“La creencia en la realidad de una ficción psiquiátrica, como la enfermedad mental, no puede ser disipada por razonamiento lógico al igual que la creencia en la realidad de una ficción religiosa, como puede ser la vida después de la muerte. Esto es porque, entre otras cosas, la religión es la negación del fundamento humano del significado y de la finitud de la vida; esta genuina negación permite a aquellos que anhelan un fundamento teo-mitológico del sentido y que rechazan la realidad de la muerte, a teologizar la vida y encargar su manejo a los profesionales del clero. Similarmente, la psiquiatría es la negación de la realidad del libre albedrío y de la naturaleza trágica de la vida; esta genuina negación les permite a aquellos que buscan una explicación neuro-mitológica de la oscuridad humana y que rechazan la inevitabilidad de la responsabilidad personal, a medicalizar la vida y encargar su manejo a los profesionales de la salud.”

Thomas Szasz, La enfermedad mental sigue siendo un mito

Fragmento del artículo publicado en la revista SOCIETY, Mayo-Junio 1994, N° 31 (4), pp. 34-39. | Traducido por contranatura.org

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El dios de la epidemia

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Un cultivo del SARS-CoV-2 visto por un microscopio electrónico. (NIAID-RML)
Un cultivo del SARS-CoV-2 visto por un microscopio electrónico. (NIAID-RML)

Había una vez un viejo y sabio hombre sentado bajo un árbol, cuando el dios de la epidemia llegó de paso. El hombre sabio le preguntó: “¿Adónde vas?” El dios de la epidemia respondió: “Voy a la ciudad y mataré a un centenar de personas allá”. En su viaje de regreso, el dios de la epidemia fue donde el hombre sabio. El hombre sabio le dijo: “Me contaste que querías matar a un centenar de personas en la ciudad. Pero los viajeros me han contado que han muerto diez mil”. El dios de la epidema dijo: “Yo sólo maté a un centenar. Los otros murieron por su propio temor”.

Alegoría Budista Zen

Citado por Rosemary Frei, como un epígrafe, en: Where’s the Evidence Supporting the Drastic Measures Against COVID-19? — ¿Dónde está la evidencia apoyando las drásticas medidas contra COVID-19?

Traducido por contranatura.org
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