Tres poemas de Edith Södergran escritos entre 1918 y 1920, extraídos de Poesía Completa, Biblioteca Abraham Valdelomar, Huacachina, 2012. La traducción del sueco es de Renato Sandoval Bacigalupo.
EL TORBELLINO DE LA LOCURA
Libra a tu barca de las corrientes sobrehumanas, del abismo turbulento de la locura — libra a tu barca de las olas exultantes de la ruina, pues hacen pedazos. Ponte en guardia —ya no se trata de ti— vida y muerte son una sola ante el frenético goce del poder, aquí no hay “despacio”, “con cuidado”, “trata”. Manos más fuertes aferran el remo al instante. Y allí tú mismo te yergues, héroe de sangre restaurada. Encantado en la calma, hoguera de gozo en espejeante hielo, como si para ti el mensaje de la muerte no estuviera escrito: olas benditas impulsan tu quilla hacia adelante.
(1918)
A LOS FUERTES
¡Huyan de la soledad! ¡Sean hombres! No sean enanos de miembros contrahechos. Ni prisioneros de dientes apretados, Ni águilas enfermas en ligaduras y cadenas. Aprendan a erguirse como pinos de arrecife en el fuego ……….. de los rompientes. Aprendan a seguir la ley no escrita de los astros. Santos y héroes, dúctiles cuerpos, crezcan hasta ser los ………. .pilares del templo de la verdad. Aprendan a alzarse como olas en la tormenta. Tiendan la mano a sus hermanos, el mundo será otro. Los dolorosos días de otoño se habrán ido para siempre.
SOLEDAD
Tan pocos hay entre las arenas del mar que lo comprendan. Sola vine, sola me iré. Mi corazón libre no tiene hermano. Los fantasmas cristianos sentados están en cada corazón ……….. extendiendo sus manos de pobreza. La dulzura que hacia mí fluye de todas partes es inacce- ……….. sible para ustedes. Es la maravillosa soledad del trono, es la riqueza, la riqueza que dobla las rodillas.
— Edith Södergran Traducción de Renato Sandoval Bacigalupo
Fotograma de la película checoslovaca de comedia y ciencia-ficción titulada “Mañana despertaré y me quemaré con el té”, dirigida por Jindrich Polák en 1977.
Un poema inédito de Carlos Mayhua Terreros, escrito en Lima el 17 de mayo de 2020, luego de escuchar y traduciruna canción de Didier Le Blanc.
LOS MARINEROS ADORAN UN BUEN DÍA DE SOL
Los marineros adoran un buen día de sol Cuando el vértigo de la marea se deshace En los cuerpos cocidos en el sudor Y las manos callosas en las gruesas sogas mojadas Tientan al viento dormido en las velas calmadas En las noches se ahogan en un barril lleno de ron Se escurren luego a soñar en un cofre herrumbrado Y se secan con puñados de sal como lonjas De jabalíes sembrados en islotes desiertos Y al alba se arrojan al mar crepitante Desde los más frágiles mástiles O desde el talle de la sirena tallada a babor A la vista todo el azul de la imaginación Los marineros adoran un buen día de sol
La policía griega reprime la manifestación realizada el 17 de noviembre de 2020 en conmemoración de la matanza de estudiantes en la Universidad Politécnica de Atenas, perpetrada por la junta militar el 17 de noviembre de 1973.
Este es el breve pronunciamiento del poeta Yorgos Seferisemitido el 28 de marzo de 1969 por el servicio mundial de la BBC. Fue publicado y comentado por Philippe Theophanidis en aphelis.net. La traducción al castellano es de Carlos Mayhua Terreros para contranatura.org.
“Hace largo tiempo tomé la decisión de mantenerme fuera de la política de mi país. Como intenté explicar en otra ocasión, esto no significaba en absoluto que fuera indiferente a nuestra vida política.
Desde entonces me he abstenido como regla, hasta el día de hoy, de tocar asuntos de ese tipo. Es más, todo lo que he publicado hasta inicios de 1967 y mi actuación posterior (no he publicado nada en griego desde que la libertad fue amordazada) ha mostrado clara y suficientemente ―así lo creo― mi postura.
Sin embargo, desde hace meses he sentido, dentro de mí y a mi alrededor, con intensidad creciente, la obligación de hablar acerca de nuestra actual situación. Con toda la brevedad posible, esto es lo que tengo que decir:
Han pasado ya casi dos años desde que nos ha sido impuesto un régimen que es totalmente perjudicial a los ideales por los que nuestro mundo ―y nuestro pueblo tan resplandecientemente― peleó durante la última guerra mundial.
Es un estado de sopor obligatorio en el cual todos los valores intelectuales que tuvimos éxito en mantener vivos, con agonía y trabajo, están a punto de hundirse en pantanosas y estancadas aguas. No sería difícil para mí comprender cómo un daño de este tipo no resultaría gran cosa para ciertas personas.
Cualquiera ha aprendido y sabe a estas alturas que en el caso de los regímenes dictatoriales el comienzo parece fácil, pero la tragedia espera, inevitablemente, en el final. El drama de este final nos atormenta, consciente o inconscientemente ―como en los coros inmemoriales de Esquilo. Cuanto más tiempo permanece la anomalía, más crece la maldad.
Soy un hombre sin ninguna filiación política, y puedo por lo tanto hablar sin miedo ni pasión. Veo delante de mí el abismo hacia el cual nos conduce la opresión que ha envuelto el país. Esta anomalía debe parar. Es un imperativo nacional.
Ahora retorno al silencio. Ruego a Dios que no imponga sobre mí una necesidad similar de hablar otra vez.”
― Crónica de la Biblioteca de la Universidad de Princeton, vol. 58, no. 3, 1996-1997, p. 591: “Este es el pronunciamiento de Yorgos Seferis denunciando el régimen de los Coroneles. La traducción inglesa de Edmund Keeley está basada en una copia en papel carbón del original, en los Documentos selectos de Yorgos Seferis, División de manuscritos, libros raros y colecciones especiales, Biblioteca de la Universidad de Princeton”.
Comentario de Philippe Theophanidis:
El 21 de abril de 1967 hubo un golpe de estado en Grecia liderado por coroneles. Derrocaron al gobierno interino y cancelaron las elecciones generales programadas para el 28 de mayo del mismo año. Esta dictadura militar derechista duró siete largos años, desde 1967 a 1974. Llegó a ser conocida como “El régimen de los Coroneles”, “La Junta” o alternativamente “El Septenio”.
Yorgos Seferis (1900-1971) era en el momento uno de los más renombrados poetas griegos. Era también muy conocido internacionalmente desde que recibió el Premio Nobel de Literatura en 1963. No era percibido como una figura política, pero la situación en Grecia era ciertamente insoportable para él. El 28 de marzo de 1969 rompió su silencio y, con la ayuda del Servicio Mundial de la BBC, propaló el breve pero estimulante mensaje arriba traducido. Su pronunciamiento fue reimpreso después por varios diarios en Atenas.
La urgente y firme conclusión de su mensaje ―”Esta anomalía debe parar”― podría ciertamente ser interpretada por algunos hoy en día como un programa válido para enfrentar nuevas crisis. De hecho, la palabra usada por Seferis ―η ανωμαλία, “la anomalía”― significa ‘desigual’, ‘irregular’. (…) La plutocracia que algunos ven como la raíz de la crisis de la deuda en Grecia o la diferencia en la riqueza entre el 1% y el 99% que está en el origen del movimiento ‘Ocupa Wall Street’ son, propiamente hablando, anomalías. (…)
―Leer el artículo completo, en inglés, en aphelis.net.
Estudio para un autorretrato (1964) | Francis Bacon
Dos poemas de Constantino Cavafis, escritos en 1896. Extraídos de Poesía completa (Alianza, 3a. ed., 1988). Las versiones en castellano son de Pedro Bádenas de la Peña.
Murallas
Sin miramiento, sin piedad, sin pudor grandes y altas murallas en torno mío levantaron. Y ahora estoy aquí sin esperanza. No pienso sino que este destino devora mi razón; porque fuera, mucho tenía yo que hacer. ¿Por qué, ay, no reparé cuando iban levantando la muralla? Mas nunca oí el ruido ni la voz de sus autores. Sin sentirlo, fuera del mundo me cercaron.
Olvido
Encerradas en un invernadero, bajo los cristales, las flores olvidan cómo es la luz del sol y cómo sopla, al pasar, la húmeda brisa.
— Constantino Cavafis Traducido por Pedro Bádenas de la Peña
Niña con muñeca (1922) Oskar Kokoschka | Óleo sobre lienzo, 91 x 81 cm
Tres textos de Alejandra Pizarnik, originalmente publicados en Mundo Nuevo, París, N° 7, enero de 1967, bajo el título de “Pequeñas Prosas”. Extraído de Obras completas, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1994 (2a. ed.)
DESCONFIANZA
Mamá nos hablaba de un blanco bosque de Rusia: …y hacíamos hombrecitos de nieve y les poníamos sombreros que robábamos al bisabuelo…
Yo la miraba con desconfianza. ¿Qué era la nieve? ¿Para qué hacían hombrecitos? Y ante todo, ¿qué significa un bisabuelo?
DIÁLOGOS
—Ésa de negro que sonríe desde la pequeña ventana del tranvía se asemeja a madame Lamort —dijo.
—No es posible, pues en París no hay tranvías. Además, ésa de negro del tranvía en nada se asemeja a madame Lamort. Todo lo contrario: es madame Lamort quien se asemeja a ésa de negro. Resumiendo: no sólo no hay tranvías en París sino que nunca en mi vida he visto a madame Lamort, ni siquiera en retrato.
—Usted coincide conmigo —dijo— porque tampoco yo conozco a madame Lamort.
—¿Quién es usted? Deberíamos presentarnos.
—Madame Lamort —dijo—. ¿Y usted?
—Madame Lamort.
—Su nombre no deja de recordarme algo —dijo.
—Trate de recordar antes de que llegue el tranvía.
—Pero si acaba de decir que no hay tranvías en París —dijo.
—No los había cuando lo dije pero nunca se sabe qué va a pasar.
—Entonces, esperémoslo puesto que lo estamos esperando —dijo.
DEVOCIÓN
Debajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentadas a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella.
—Toma un poco de vino —dijo la muerte.
La niña dirigió una mirada a su alrededor, sin ver, sobre la mesa, otra cosa que té.
—No veo que haya vino —dijo.
—Es que no hay —contestó la muerte.
—¿Y por qué me dijo usted que había? —dijo.
—Nunca dije que hubiera sino que tomes —dijo la muerte.
—Pues entonces ha cometido usted una incorrección al ofrecérmelo —respondió la niña muy enojada.
—Soy huérfana. Nadie se ocupó de darme una educación esmerada —se disculpó la muerte.